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Toni Montesinos

 

Autores españoles
Monstesinos

 

Toni Montesinos (Barcelona, 1972) es escritor y crítico literario del diario La Razón desde el año 2000, entre otros medios, y ha editado o prologado obras de una docena de clásicos españoles, latinoamericanos y estadounidenses. Recogió sus siete poemarios en Alma en las palabras. Poesía reunida 1990-2010 (2015) y en la apócrifa Antología poética del suicidio (siglo XX) (2015), y cuenta en su haber con tres novelas: Solos en los bares de la noche (2002), Hildur (2009 y 2015) y La soledad del tirador (2017). Sus últimos ensayos y libros de viajes son: La pasión incontenible. Éxito y rabia en la narrativa norteamericana (2013), La resistencia del ideal. Ensayos literarios 1993-2013 (2014), Melancolía y suicidios literarios. De Aristóteles a Alejandra Pizarnik (2014), La suerte del escritor viajero. Crónicas literarias de Europa y América (2015), Los tres dioses chinos. Un viaje a Pekín, Xian y Shanghái, desde Nueva York y hasta Hong Kong (2015) y Que todo en la vida es cine. Escritos autobiográficos sobre películas (2016).

Blog del autor: almaenlaspalabras.blogspot.com

 

 

 

Algunos comentarios sobre su obra:

«Toni Montesinos es un escritor, quizás el mejor de su generación en España, que cultiva varios géneros con igual excelencia, la novela, la poesía y el ensayo literario. Posee un don verbal único, caracterizado por la variedad léxica y sintáctica, que le sirve para acercarse al mundo y minar esa riqueza que yace en la sombra de lo humano.

Es además, como vienen comprobando los lectores, un escritor que se atreve con los temas más personales, las grandes desilusiones, como el amor que se acaba (Sin) o de momentos llenos de promesa, la búsqueda de nuevos horizontes personales (Hildur). Jamás nos deja en la estacada, como han hecho tantos escritores de su generación, esterilizados por el posmodernismo, que no sabíamos si indicaban hacia el norte o al sur. Montesinos gusta de llegar a la entraña de los temas que trata, tocar el hueso, pero con la ligereza de toque de un artista. Va como delante de nosotros, haciendo de guía. Levanta con la palabra justa los velos de lo oculto.

Un texto de Toni Montesinos nunca nos deja indiferente y siempre amplía nuestro horizonte vital. Sus obras no se pierden en el barullo editorial del presente, pues llevan impresas una personalidad literaria, por cierto muy cosmopolita, y por eso sabemos que sus libros quedarán para el futuro.»

 

Germán Gullón (escritor y catedrático de literatura española en las universidades de Pensilvania, California y Ámsterdam)

 

 

«Que alguien pueda escribir con la misma simpatía, información, lucidez e inteligencia sobre Woody Allen y Tolstói, sobre Salgari y Truman Capote, sobre un novelista japonés y una película iraní, quizá no sea demasiado sorprendente. Que el mismo autor dedique un libro de poemas al desasimiento, la «pérdida del reino» y el desamor (con el significativo título de Sin) y en otro poemario renuncie al horizonte asombroso de Manhattan porque “me conformo con mi propio skyline: / tus hombros, tu cabeza y tus brazos extendidos”, indica además una notable capacidad para registrar los variables climas del espíritu. Que publique una novela que enlaza Dublín y Barcelona en el angst alcohólico de un veinteañero –Solos en los bares de la noche– pero escriba después una historia de amor constante más allá de la muerte –Hildur–, un amor capaz de resucitar a los muertos, revela una audacia y una originalidad poco comunes. Estoy hablando, repito, de un solo escritor, de Toni Montesinos y su admirable instalación en las diversas estancias de la gran casa de la literatura.

Comentando una frase de Thoreau en relación con unos textos que no le publicaron (“como suele ocurrirles a los escritores, no gané otra cosa que mi esfuerzo”), Toni Montesinos se hace la siguiente reflexión: “Cabe recuperar en estos días esa humilde entrega al arte literario sin esperar nada a cambio, en un mundo donde la mercadotecnia también ha alcanzado la cultura hasta convertirla en un producto más de consumo”. Creo que las palabras anteriores reflejan la honradez que Montesinos imprime a su múltiple actividad profesional de hombre de letras. Basta recordar con qué pasión ha tratado de difundir en España la obra de los importantes (pero aquí ignorados) escritores venezolanos Ramos Sucre y José Balza; o ha reivindicado la poesía, que ya había caído en el limbo de los manuales, de Ángel Crespo. Esa misma pasión –controlada por una ética literaria rigurosa– se desprende de sus textos creativos: ni un verso ni un párrafo dirigidos a un público cautivo, dócil o adocenado, ni una concesión a la moda o al mercado. No es que Montesinos incurra en la vanidad solipsista de escribir para sí mismo; pero si en sus ensayos aspira a compartir con los demás el placer que le han proporcionado los autores que admira, su poesía y su prosa pretenden producir ese placer pero sin rebajar un ápice el nivel de exigencia estilística y conceptual.

Las ciudades, los viajes, el amor y sus desoladores fracasos, el amor y sus milagrosas exaltaciones, el vacío de la existencia y el gozo de vivir, la inagotable curiosidad intelectual, la fraternidad con los escritores latinoamericanos, la fascinación del cine y su correlato autobiográfico, el alcohol, el suicidio, son algunos de los protagonistas de la docena de títulos que ha publicado ya Toni Montesinos. La literatura, aseguraba Borges, se limita a barajar unos pocos temas esenciales. El juego  de esa baraja que practica Montesinos lo convierte en una de las figuras más atractivas de las letras españolas contemporáneas.»

José María Conget (escritor y exjefe de actividades culturales del Instituto Cervantes de Nueva York y París)

 

 

«Toni Montesinos es una figura singular y ejemplar en el contexto cultural actual. Lo es porque para él la literatura y la actividad intelectual no consisten sólo en la dedicación a una profesión o en un modo de ganarse la vida modesta pero noblemente. Según él, la literatura es, sobre todo, una vocación y una respuesta personal a un mundo que, más allá de sus deslumbrantes logros tecnológicos y su superabundancia de objetos y productos de precaria utilidad, se ha hecho progresivamente más banal y previsible. Frente a esta trivialidad con frecuencia abrumadora, Toni Montesinos ofrece un vasto repertorio de intereses y opciones intelectuales y estéticas que se reflejan en los artículos de La resistencia del ideal. En esa colección de ensayos en torno a numerosos iconos ineludibles de la cultura internacional, no hay límites nacionales ni lingüísticos para el periplo crítico del autor. Desde Horacio Quiroga, Benito Pérez Galdós y Walt Whitman a Camilo José Cela, José Balza y George Orwell, los trabajos de Montesinos ofrecen una visión revitalizadora de la cultura actual. Profundamente sensible a lo actual y contemporáneo, Montesinos muestra también una notable capacidad para dialogar fluida y creativamente con los nombres permanentes del archivo cultural mundial, como Flaubert, Tolstói o James Joyce. Desde la novela, el ensayo o el periódico, Montesinos es una voz sugestiva y estimulante dentro de un panorama cultural en el que lo artificial y efímero del mercado del entretenimiento y la trash culture predominan por encima de lo genuino y duradero. Con una difícil y envidiable integridad intelectual, Montesinos, se niega obstinadamente a ceder a la devaluación y minimización del arte y del escritor y, como sugiere el título de su libro, resiste al acoso de un medio cultural mercantilista y mediocre. Debemos estarle reconocidos por su compromiso con la literatura y el arte de siempre, los que son capaces de vincular interactivamente a Homero, Dante y Calderón con Proust, García Lorca, Borges y García Márquez.»

Gonzalo Navajas (escritor y catedrático en la Universidad de California, Irvine)

 

 

«Toni Montesinos es un escritor poliédrico, intenso, inteligentísimo, honesto. Da igual lo que haga (ensayos, poemas, novelas, crónicas viajeras, entradas de su blog o reseñas), escribe sin esconderse porque la literatura es la gran apuesta de su vida y se le nota, mirándole a los ojos y muy de cerca a sus lectores porque su relación contractual con ellos es sincera y respetuosa, haciéndole justicia y puliendo ese lenguaje tan maltratado desde las instituciones y desde lo cotidiano, sin mercadear con unas ideas que hoy en día no parecen valer por su poder para aclarar y ensanchar el mundo sino como moneda de cambio para la mentira, la fealdad y el sinsentido. Toni Montesinos es un escritor de la cabeza a los pies, un escritor de raza, un escritor que sigue creyendo en la escritura como una actividad imprescindible para el fértil desarrollo de lo humano. No en vano su blog se titula Alma en las palabras porque eso, volverle a insuflar alma (espíritu, ganas de existir, alegría conceptual, imágenes vivaces) a las palabras (las que se dicen, las que se dejan entredichas o sin decir, incluso las que se desdicen), es lo que él hace cuando envía sus novelas a Islandia (Hildur) o a Dublín (Solos en los bares de la noche), cuando reflexiona, entre muchos otros, sobre Octavio Paz, Pablo Neruda o Juan Eduardo Cirlot (Experiencia y memoria. Ensayos sobre poesía) o sobre Herman Melville, William Faulkner o Philip Roth (La pasión incontenible. Éxito y rabia en la narrativa norteamericana), cuando antologa y piensa sobre la figura del escritor suicida (El gran impaciente) o sobre la desmemoria literaria o las letras provincianas (Desarticulación. Escritos sobre literatura), o cuando se pone frente a frente a sus fantasmas interiores en sus libros de poemas (Sin, Labor de melancoholismo, La muerte escondida) o de viajes (Escenas de la catástrofe). Toni Montesinos es un escritor de verdad en un panorama repleto de escritores que han conseguido sus credenciales en los negociados del poder y de la influencia, no en los de la literatura propiamente dicha, algo digno de ser resaltado y de proclamarse a los cuatro vientos.»

Jesús Aguado (escritor y traductor)

 

 

«Prefiero a los poetas y narradores que también escriben ensayo o crítica. Las capas de la realidad se solapan unas a otras y el dramático intento del verso o la prosa por aprehenderlas las hace más espesas, porque ese es uno de los constituyentes del arte literario. Cuando el ensayista se abisma ante el poema o la narración debe crear recursos únicos para penetrar en ellos. Cuando el ensayista es el poeta mismo, ya ha ganado –para nosotros– una parte infranqueable para otros en ese acercamiento. Los de Toni Montesinos, libros importantes para la poesía diaria. Giro congruente y asombroso en el poeta de la penumbra y lo gris. Vuelco mayor que tal vez refleje un anuncio de nuevas felicidades en la biografía secreta del autor. Equivalente, aunque por otras razones, al fascinante panorama que abren sus ensayos. (…) Con La pasión incontenible. Éxito y rabia en la narrativa norteamericana (2013), Toni Montesinos se convierte en uno de los más brillantes ensayistas y críticos literarios del siglo XXI, junto a nombres como los de María Fernanda Palacios, Gustavo Guerrero, Wilfrido H. Corral,  Christopher Domínguez Michael, Carlos Sandoval, Martha Canfield, entre otros. Por lo menos tres motivos hacen excepcional este conjunto de ensayos. (…) Sus valiosos prólogos a autores como Benito Pérez Galdós, Luis Rogelio Nogueras, Horacio Quiroga, Jaime Quezada, Ramos Sucre son también la prueba de un delicado y arriesgado trabajo de edición y revaloración. Arriesgado por su fidelidad a los autores, su capacidad de penetrar en las obras y devolverlas como novedades. Y también por las exigencias personales y críticas con que Montesinos los sigue.»

José Balza (escritor y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua)

 

 

«Toni Montesinos, poeta, novelista, ensayista, crítico, escritor de la literatura y en la literatura, autor como el que más, y difusor de obra y vida de aquellos otros muchos importantes y admirativos escritores de su España y de países de la América y allende los mares. Todo tiempo en ese afán y pasión incontenible por revelar sentido y espíritu del quehacer literario contemporáneo. Así sea también su propia y misma faena creadora en la exigencia sorprendente del poema o de la resuelta escritura narrativa o la iluminadora lucidez de sus vigentes ensayos. Que poesía y narrativa y ensayos, en un continuo trasvasijamiento o relación de vasos comunicantes, tienen en nuestro autor sus desveladores tratamientos de escritura. Un vivir en estado permanente de literatura, como quien diría: la literatura en mí. Y lo es, más allá o más acá de todo antojadizo narcisismo, trascendido de nostalgia o memoria o recuerdo de un tiempo otro para hacerse tan hoy, y quizás mañana: en un aquel tiempo en que vivir.

Labor creadora tuétano adentro, sin duda, o labor de melancoholismo, mejor, y que revela todo vicio gozoso y, a su vez,  toda intensidad de oficio en el ars vivendi de su vivencial y existencial humanizadora literatura.

No es nada de extraño que escriba estas notas, y a manera de addenda, para una página de libro de Toni Montesinos, contagiado resplandecientemente por la lectura o relectura de su obra narrativa, ensayística y poética. Que mis bebeduras lecturales y de animus andan también deambulando con aquellos solos en los bares de noche o identificándose –por amor o por misterio– con aquellos personajes transfigurados en música resurrecta. Una indecible e imantada atracción, entonces, y dramática también, que hace partícipe al lector en una especie de enseñarse a uno mismo, seducido en el bien ver y en el bien leer y en el bien sentir. Como en el refrán de su incisivo verso: se recoge lo que se siembra. Pues hay en nuestro Toni Montesinos, y en el tratamiento de su escritura, lo que el mismo atribuye admirativamente a otros escritores de su ladera: “Una mirada libre, abierta, desprejuiciada, generosa y reflexiva, profundamente humana y emocional”. Y algo más: asombrosa. Y más: “Una ideología del alma”, sin duda, siguiendo su ruta o su pasión incontenible.»

Jaime Quezada (poeta, director del taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda y presidente de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral)

 

«He seguido atentamente la obra de Toni Montesinos desde el día en que encontré sus primeros versos por azar. Y soy testigo de la romántica aventura de su vida para permanecer fiel a sus ideales y a esos misterios de memoria, de soledad y de ultramundo que constituyen la base órfica de su literatura.»

Mauricio Wiesenthal (escritor)

 

«Al leer a Toni Montesinos, me quedo impresionadísima. No puedo creer que sea tan joven y tenga una sabiduría de siglos, una cultura espectacular y un sentido de la belleza que me cala muy hondo. Impresionantes sus ediciones de poesía cubana y venezolana, conmovedores sus recuerdos del exilio español –tan amado– en Puerto Rico, hermosos sus poemas sobre Irlanda, y cómo he disfrutado sus ensayos sobre poesía.»

Mercedes López-Baralt (de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Real Academia de la Lengua)

  

«La pasión incontenible es un espléndido libro. Más de lo que se pudiera esperar. Sorprende su narrador. Toni Montesinos ha creado la figura de un narrador para hilvanar los ensayos: alguien que cuenta su lectura (incluso cuando no le gusta un autor). Y este narrador, que es capaz de cruzar datos, lanzar ideas, matizar observaciones, tiene además ciertas obsesiones que persigue en todo cuanto lee… es decir, es alguien que no busca adoctrinar, ni endosar una conferencia, ni insultar con su erudición… simplemente quiere contar. Contar lo que ha leído y lo que ha pensado al leer. Y con este planteamiento tan sencillo, su prosa ensayística se convierte en otra cosa: en una narración (como el sobrecogedor primer párrafo del capítulo de Melville, que nadie se atrevería a redactar así, desde dentro, en un ensayo). Es la visión de Melville que uno necesita leer: los datos que le gustaría saber, las impresiones con las que asiente, las ideas que le impulsan a pasar páginas. Es un acierto también lo de las parejas de baile. En cuando reúne con criterio dos escritores aparece ahí un mundo por contar que estaba oculto.»

José Ángel Cilleruelo (escritor y traductor)

 

«Como literato, Toni Montesinos es excelente en todo lo que toca: sus poemas y novelas echan una mirada original sobre la vida; como crítico posee el arte de descubrir al lector aquellas facetas de las obras de literatura que sin él le pasarían desapercibidas, y lo hace con elegancia y pasión.»

Monika Zgustova (escritora y traductora)

 

«Anti-Guía Michelin en prosa y verso, Escenas de la catástrofe narra la conquista de Nueva York por un catalán entre 1996 y hace poco. Toni Montesinos sigue la estrategia de Godzilla: recorre las calles, escruta rostros, edificios, corazones. Y procede a ajustarlo todo a su medida. Montesinos humaniza la ciudad igual que la ciudad deshumaniza a los hombres: apropiándose de su alma. Madriguera Manhattan es inhóspita, diversa, nos reduce a “una misma pérdida continua que morirá algún día”. Por la ciudad sentimos un amor-odio adolescente: nos rebelamos contra su arbitraria autoridad, nos resistimos a su matriarcado abusivo, pero no se nos escapa el “azar que es respirar / aquí o en cualquier otro sitio”. (…) No ocupamos espacios: habitamos culturas. Escenas de la catástrofe es todo lo que Nueva York significa para Montesinos. Es una experiencia personal más allá del individuo: la ciudad se procesa como una idea. El ombligo del mundo tiene forma de manzana. Bienvenidos a Nueva Montesinos. La imaginación ES el poder.»

Ainhoa Sáenz de Zaitegui (crítica literaria de El Cultural, del diario El Mundo)